El Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia declaró en búsqueda y captura internacional al fundador de Telegram, Pável Dúrov, acusándolo de cooperar con el terrorismo. Según las autoridades rusas, de ser hallado culpable, el empresario podría enfrentarse a una condena de cadena perpetua. Además, el organismo señaló que buscará emitir una orden de arresto en ausencia para tramitar su posterior extradición mediante la Interpol.
El FSB fundamenta la acusación argumentando que Telegram se ha negado a eliminar canales, bots y grupos presuntamente utilizados por la inteligencia ucraniana y redes extremistas. De acuerdo con el reporte oficial, estas plataformas se emplean para coordinar ataques, sabotajes y fraudes cibernéticos en territorio ruso. La entidad destacó un esquema en el que decenas de jóvenes habrían sido reclutados a través de bots de citas de Telegram para llevar a cabo actividades ilícitas a cambio de dinero o bajo extorsión.
Como respuesta inmediata, la cuenta oficial de Telegram en la red social X reaccionó de forma desafiante publicando una fotografía antigua de Dúrov haciendo un gesto obsceno hacia la cámara. Esta icónica imagen remonta a 2011, cuando el empresario rechazó públicamente los intentos de adquisición de su anterior plataforma, la red social VKontakte, de la cual terminó desvinculándose en 2014 tras perder su control frente a un conglomerado estatal.
El conflicto se da en un contexto de creciente control del entorno digital en Rusia, donde el gobierno promueve activamente el uso de plataformas locales como la aplicación de mensajería MAX. Mientras el FSB atribuye a la falta de moderación de Telegram graves daños materiales y pérdidas humanas, el caso reaviva la histórica tensión entre el gobierno ruso y Dúrov en torno a la privacidad de los usuarios y la soberanía del ciberespacio.
